Historias de veteranos: Mariana

Mariana me escribió por primera vez exactamente el 17 de octubre de 2022. Vino porque era alumna de una amiga y compañera funcionaria mía que también preparaba oposiciones, pero en una academia grande. Y mi amiga le pasó mi número.
Inicialmente Mariana estaba teniendo problemas para comprender la legislación. Actualmente está ya como interina de larga duración en el Ministerio de Transportes. No tardará en ser funcionaria de carrera.
1.Para que la gente se sitúe, cuéntanos cuándo y cómo fue que empezaste a opositar. ¿Te acuerdas aún de cuándo nos conocimos?
Empecé a opositar en 2021. Al principio fue un camino de búsqueda: investigar, preguntar, probar en distintas academias… hasta que finalmente di con Sergio. Creo que es parte natural de este proceso sentirse un poco “perdido” al inicio, hasta que encuentras una academia o preparador con el que realmente te sientes a gusto.
También lleva tiempo adaptarse: entender qué y cómo estudiar, organizar un horario que te permita ser constante y mantener la disciplina. En mi caso, ese periodo de ajuste duró varios meses porque tuve que reorganizar mi trabajo y mi vida personal para poder dedicar las horas necesarias al estudio.
En 2022, gracias a una recomendación, conocí a Sergio, y ahí fue cuando logré establecer un verdadero ritmo de estudio. Para mí fue muy positivo que las clases fueran particulares y que me hiciera preguntas constantemente. Me di cuenta de que muchas cosas que pensaba haber entendido, en realidad no las dominaba. A partir de ahí empecé a comprender y memorizar mejor, y sobre todo, a ganar confianza en mí misma y en mi capacidad como opositora.
2. ¿Recuerdas algún momento concreto en el que pensaste: “vale, ahora sí estoy entendiendo cómo funciona esto”?
Sí, fue al comenzar la segunda vuelta al temario con Opoloko. En ese momento noté que recordaba y comprendía muchos de los contenidos que habían quedado asentados en la primera vuelta. Esa sensación fue un gran impulso.
Es cierto que también llegan momentos de bajón: cuando un examen no sale como esperas o una clase resulta más complicada. Pero ver la evolución y cómo vas dominando cada vez más los temas, te da mucha fuerza para seguir adelante.
3. ¿Cuál fue el mayor obstáculo que has tenido, y cómo lo superaste?
Diría que han sido dos: la ansiedad y la gestión del fracaso.
En mi caso, la presión no me ayuda; al contrario, me genera ansiedad y me bloquea. He tenido que aprender a confiar en mi propio proceso, a respetar mis ritmos y a no dejarme llevar por lo que otros opinan sobre lo que “debería estar haciendo”. En ese sentido, he tenido la suerte de contar con preparadores comprensivos y humanos, aunque la presión muchas veces ha venido más de compañeros opositores o incluso de gente ajena a este mundo que opina sin conocerlo de verdad.
El otro gran obstáculo ha sido aceptar y gestionar el fracaso. En este camino nadie te prepara para lo duro que resulta presentarte a un examen, quedarte cerca de la plaza… y no conseguirla. Es un golpe que duele muchísimo. Pero con el tiempo entiendes que cada intento suma: el temario se vuelve más familiar, el aprendizaje se acumula y el segundo año nunca es como el primero. He aprendido a dejar de ver el fracaso como un retroceso y a entenderlo como un paso más hacia la meta.
“Aunque el esfuerzo es grande, las recompensas también lo son: es un regalo para una misma y para la familia.”
4. ¿Hubo algún momento en el que pensaste en dejarlo? ¿Qué fue lo que te hizo seguir?
Sí, después de la corrección de plantilla de mi primer examen. No salió como esperaba y pensé que había perdido un año entero, que no valía para esto. Fue un momento muy duro.
Sin embargo, poco después se publicó la bolsa de empleo y quedé en una buena posición, lo que me permitió empezar a trabajar. Ese fue un gran impulso y, desde entonces, no he vuelto a plantearme abandonar. Me di cuenta de que, aunque el esfuerzo es grande, las recompensas también lo son: es un regalo para una misma y para la familia.
“Todo el esfuerzo valió la pena”
5. ¿Cuál ha sido el momento más bonito de tu proceso? Porque cosas buenas también hay 🤣
Para mí, lo más bonito ha sido mirar hacia atrás y ver cuánto he crecido gracias a este proceso: la resiliencia que he desarrollado, la confianza en mi camino, la paciencia y la constancia que he cultivado.
También ha sido muy especial entrar en la bolsa y comenzar a trabajar en el ministerio. Ese cambio ha traído estabilidad y tranquilidad a mi vida, y me ha confirmado que todo el esfuerzo valió la pena.
6. Te va a leer gente que empieza desde cero, o casi, ¿qué les dirías para ahorrarles toda la frustración posible? ¿Cuál es tu consejo de veterana?
Les diría que organicen su vida de manera que el estudio sea sostenible en el largo plazo. Esta es una carrera de fondo, no un sprint, aunque todos deseemos que sea rápido. Es importante asumir que puede ser un proceso largo y aprender a mantener el equilibrio: el estudio exige mucho sacrificio, pero no hay que descuidar el ejercicio, los momentos de descanso o la vida social. Todo eso es lo que hace posible sostener el esfuerzo durante años.
También les diría que se preparen mentalmente para los golpes, porque llegarán. Habrá exámenes que no salgan bien y momentos de frustración, pero no deben verse como fracasos, sino como peldaños hacia el éxito.
Y, sobre todo, que confíen en su propio proceso. Cada persona tiene su manera de aprender y sus circunstancias. No importa si alguien estudia ocho horas y tú solo puedes cuatro, o si tardas más que otros en memorizar. Lo importante es encontrar el método y el ritmo que funcionen para ti y mantenerlos de forma constante.
“No hay atajos.”
7. Si tuvieras que elegir una sola cosa, ¿qué es lo que de verdad marca la diferencia para lograr la plaza?
La constancia. No hay atajos: lo que realmente marca la diferencia es mantener el esfuerzo día tras día, incluso en los momentos difíciles.
8. Ahora que estás en la recta final, ¿cómo ha cambiado tu vida o tu forma de ver la oposición? Cuéntanos, ¿qué tal eso de trabajar en el sector público, tras venir de la privada? ¿En qué ministerio/organismo estás?
Estoy muy feliz. Actualmente trabajo en el Ministerio de Transportes y ha sido una experiencia muy enriquecedora. Me gusta sentir que mi trabajo tiene un impacto real y útil para la sociedad. Además, la estabilidad laboral que me ha dado la administración pública me ha traído una tranquilidad que no tenía en el sector privado, donde la inestabilidad me generaba mucha ansiedad.
Eso sí, también he visto que incluso dentro del sector público existe cierta competitividad y jerarquía de niveles que a veces puede ser un reto si no conoces cómo funciona al inicio, y hay que aprender a gestionarla.
9. Si volvieras al primer día en el que empezaste a opositar, pero con lo que sabes ahora, ¿volverías a hacerlo? ¿Qué harías diferente?
Sin duda volvería a opositar. Ha sido un camino duro, pero me ha dado una estabilidad y una seguridad que nunca antes había tenido. Quizás lo que haría diferente sería confiar desde el principio en mi propio proceso, sin tanta presión externa que me generen dudas, pero definitivamente volvería a recorrer este camino porque me ha cambiado la vida radicalmente para bien.
Mariana empezó sintiéndose perdida, y no comprendiendo bien la legislación.
Como empezamos todos, en definitiva.
Pero hoy tiene clarísimo que todo el esfuerzo que le supuso la plaza le ha merecido la pena.
Y se la ha merecido, incluso, tras haber suspendido un primer examen y no teniendo aún el premio final de la plaza de carrera.
Ahora es tu turno. Tú, que te examinas el 23 de mayo:
¿Tienes claro que todo lo que estás haciendo merece muchísimo la pena?

