“No llego al examen de la oposición”

Este artículo se publicó el 21 de enero de 2026. Las fechas y datos de convocatoria que menciona corresponden a ese momento.
Siempre hay tres picos de estrés antes de cada examen: La salida de la convocatoria, el anuncio de la fecha del examen, y la semanas inmediatamente anteriores al propio examen. Es normal y nos ocurre a todos.
De hecho, esta vez se han juntado dos: La convocatoria y la fecha de examen, que es el 23 de mayo.
El problema viene cuando se presenta ese sentimiento de “No llego al examen”. Esa sensación de que la fecha se nos viene encima y no estamos suficientemente preparados.
Varias cosas que decir al respecto:
1) Nunca te vas a sentir suficientemente preparado
Y haces bien, porque no hay nada que pueda asegurarte la plaza en ningún examen. Uno solamente va con más o menos posibilidades, nada más. Como opositor, has aceptado que esa incertidumbre es ahora mismo parte de tu vida y precio a pagar por obtener tu plaza. Así que, siendo así, normaliza esa sensación e impide que condicione demasiado tu día a día. A lo mejor sí vas con buenas posibilidades y te estás agobiando por nada.
2) Tú no decidiste cuando iba a ser el examen
Simplemente, las circunstancias de tu vida te llevaron en un momento dado a opositar. Y en ese momento no sabías ni cuando salía la próxima convocatoria, ni el próximo examen, ni cuánto tiempo ibas a necesitar para estar a punto. No eres responsable de nada si, llegada la fecha del examen, has estudiado todo lo posible pero no vas con tiempo de preparación suficiente.
3) Esto es acumulativo
Sucede algo curioso cada vez que hago una prueba grupal. Pondré de ejemplo la última: Los cuatro mejores resultados fueron de C1 veteranos que ya hicieron un buen examen en la última ocasión, no consiguieron plazas, pero obtuvieron interinidades. Todos los alumnos que ahora van a por su primer intento obtuvieron notas inferiores. ¿Moraleja? Esto no se trata de ser un genio. Se trata de haber acumulado horas y horas de estudio a lo largo de meses y meses, con constancia. Tan fácil, y a la vez tan difícil como eso.
4) A veces hay que “perder una final para ganar otra”
En la NBA se dice que hay que perder una final para ganar otra. A menudo llegan equipos jóvenes con mucha fuerza, pero en la final los nervios les vencen y caen ante equipos más veteranos. No les queda otro remedio que volver a intentarlo en la siguiente temporada. El propio Michael Jordan necesitó varios intentos hasta su primer anillo.
Esto funciona parecido: En el primer examen al que vamos en serio, los nervios y la presión juegan mucho. En el segundo examen no solo hemos estudiado más, sino que la situación nos impresiona mucho menos. Ya tenemos callo. La veteranía es un grado.
Asume que una de las posibilidades es que este año solo obtengas una interinidad, y tengas que volver a la siguiente convocatoria a llevarte tu plaza. La vida es así. Cuatro de cada cinco funcionarios no lo hemos logrado en nuestro primer examen. Hoy te parece una mala perspectiva, dentro de un año te parecerá una perspectiva estupenda.
Y esto es una carrera de fondo, no un sprint.
Puede parecer que todo esto es desanimador, pero no busca serlo. La razón por la que la mayor parte de la gente no puede estar en la función pública es porque no están dispuestos a pagar el precio de toda la incertidumbre, trabajo, dudas y fracasos que hay que abonar antes de obtener plaza. Ese precio lo estás pagando tú ahora mismo, o ya lo has pagado en buena medida.
Todo lo que hagas de aquí en adelante sembrará tu éxito, venga antes o después. A los opositores con éxito se les ha fraguado a base de duros golpes, hasta que se convierten en opositores terriblemente duros y afilados.
Así que ánimo.

