La Trampa (Cap.4): Las red flags que deciden 🚩🚩🚩
Cinco artículos que desmontan, uno por uno, el modelo de academia tradicional.
(Parte 4 de 5)

En el artículo anterior te prometí que iba a hablarte de las red flags que delatan a toda esta gente a la que le encanta el dinero pero que no tiene ni vocación ni capacidad para enseñar.
A los que solo les importa facturar.
No te voy a descubrir América: Tú mismo las has visto muchas veces.
Pero si no se señalan, si no se habla de ellas, se perpetúan.
Se consienten.
Y así se logra que los opositores dejen de ser consumidores exigentes.
Vamos a por ellas:
1. Tener permanencia.
La peor de todas. Inasumible.
Un opositor solo va a querer dejar a quien le prepara:
- Porque la calidad o el método que usa no le gusta.
- Porque sus circunstancias han cambiado y tiene que dejar las oposiciones.
Cualquiera de las dos es perfectamente legítima. Cualquiera de las dos debe permitirte decirle adiós a tu academia.
Quien te ofrece calidad no necesita atarte un año: Vas a ser tú quien quiera quedarse.
Imagina la alternativa: Has decidido dedicar un año de tu vida a opositar, empiezas en una academia con permanencia, y al cabo de dos meses te das cuenta de que no es lo que buscas:
Has tirado un año de tu oposición y de tu vida a la basura. Y ya no te queda presupuesto para buscar a otro profesional.
2. Cobrar matrícula
¿Qué se supone que pagamos cuando pagamos matrícula? ¿El esfuerzo que se toman en teclear nuestros datos por primera vez?
Cobrar matrícula es cobrar a cambio de nada. Cobrar por abrirte la puerta.
Cuanto más alto se diga, mejor.
¿De verdad queremos trabajar con alguien que pretende cobrar a cambio de nada?
3. No ofrecer muestras del temario.
Olvídate de las clases: La mayor parte de tu tiempo opositando lo vas a pasar delante del temario. Todo lo demás es un complemento.
Si va a ser lo que más use un opositor, lo suyo sería que fuese lo de mayor calidad.
Sin embargo, suele ser el gran olvidado: Lo habitual es copiar y pegar la ley, maquetarla bonito, añadir algún recuadrito o esquema, y ponerle la marca de agua de la academia.
¿Por qué? Porque para ir más allá de eso, para filtrar qué es lo importante, lo que más cae, explicar lo que no suele entenderse, poner ejemplos que funcionen, abreviar lo que no es importante…
…hay que llevar muchos años en esto. Y requiere muchísimo trabajo y paciencia.
¿Cuántos funcionarios tienen contratados las grandes academias para redactar temario? Muy pocos. Si tienen contratado alguno, es para dar clases.
Y al final el temario te lo prepara alguien que quizá estudió Derecho pero nunca opositó.
Como hice yo en la academia de oposiciones a Policía Nacional.
Nadie va a regalarte un temario bien trabajado, pero ofrecerte una muestra es imprescindible.
Debes poder comprobar la calidad de lo que vas a comprar.
4 Clases leyendo la ley.
Saberse el temario y saber explicarlo son cosas muy diferentes.
Muchos se han sacado una plaza más que merecida, y saben muchísimo. Pero eso no les convierte necesariamente en buenos profesores.
La docencia es absolutamente vocacional. Lo tienes que llevar en la sangre. Si no eres capaz de explicar la diferencia entre un contrato de servicios y uno de concesión de servicios a un niño de diez años, no lo llevas.
Si no crees hasta lo más hondo que opositar es una de las mejores maneras de mejorar la vida de la gente, y no estás dispuesto a llevarles de la mano, no lo llevas.
Y si eso es cierto para quienes han aprobado, imagínate para los que no.
¿Qué vocación puede tener por formar opositores quien ni siquiera se ha planteado opositar?
¿Y sabes qué hace quien no tiene vocación? Leer la ley y contestar dudas según lee.
Porque no requiere esfuerzo.
Porque así no hay que romperse la cabeza para lograr que el alumno comprenda qué es el silencio administrativo: Le dices que lo memorice según viene en el artículo, y listo.
Es solamente leerle lo que podría leer solo. Y gratis.
Llegados a este punto, ya sabes que quien te está escribiendo estos emails es Sergio de Opoloko.
Opoloko no es una alternativa más. Es lo que pasa cuando alguien se harta de que les tomen el pelo a los opositores, y decide hacerlo todo al revés.
Porque he pasado por ello, porque se aprovechan de nosotros, y porque las cosas se pueden hacer mejor.
Porque es hora de ofrecer una alternativa real.
En el siguiente artículo te lo voy a mostrar.
Nos vemos en el último.


